Esta semana voy a explicar una pequeña parte de la educación afectivo social en infantil.
La educación afectiva y sexual representa un aspecto de gran importancia en la formación integral de niños y niñas, porque explica procesos trascendentales como la construcción de la identidad de género o las relaciones afectivas en el ámbito de nuestra cultura.
La educación sexual es hoy una demanda social, basada en el derecho de los niños, niñas y adolescentes a ser informados sobre este tema. En este sentido es imposible separar sexualidad y afectividad.
Si pretendemos construir una sociedad en la que hombres y mujeres podamos convivir en igualdad y sin discriminaciones, es imprescindible proporcionar al alumnado una educación afectiva y sexual de calidad, ya que influirá en posibles disfunciones sexuales y también impedirá transformar las bases sociales para favorecer la construcción de una sociedad más democrática. No podemos olvidar que si bien la sexualidad humana está íntimamente ligada a lo privado, también está regulada social y culturalmente.
El conocimiento sexual nos ayuda a crecer como personas. Aprender a ser felices es un reto permanente del ser humano, y la educación sexual contribuye, de una manera importante, a lograr esa felicidad, dando respuesta a las necesidades de aprendizaje vividas activamente por el alumnado
La educación afectivo-social pretende:
- Dar información adecuada.
- Reflexionar acerca de ellos mismos, sus cuerpos, los cambios propios de su edad y las relaciones humanas.
- Contribuir a su desarrollo personal de forma sana y equilibrada.
- Contribuir a avanzar en la construcción de una sociedad más sana, tolerante, no sexista y no discriminatoria.

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