Esta semana voy a hablar sobre los posibles trastornos que se presentan en el control de esfínteres.
Los trastornos más frecuentes en el campo de la higiene infantil son la enuresus y encopresis.
Ha de tenerse en cuenta que, dentro de la normalidad, la población de niños varones presenta, hasta los siete años un 7-10% de casos de enuresis.
La enuresis: se entiende por enuresis la falta de control del esfínter urinario a partir de una edad sociológica y tradicionalmente considerada como de madurez fisiológica para el objetivo: los tres años para el control diurno y los cuatro para el control nocturno. Por ello, no se considera como enuresis la falta del control de esfínter anterior a esa edad.
El origen de la enuresis es multifactorial y poco conocido, el diagnóstico de la misma corresponde a otros profesionales.
Los educadores deben seguir unas pautas de comportamiento que suponen en ellos mismos la adopción, hacia los padres y el niño, de una actitud tranquilizadora transmisora de sentimientos de confianza y, sobre todo, desculpabilizadora para el niño.
Si el psicólogo pide colaboración como terapeutas, deberán seguir las instrucciones que faciliten relativas a la ingesta de líquidos, incrementos del intervalo temporal entre micciones, administración de refuerzos, etc.
La encopresis: consiste en la falta del control diurno del esfínter anal después de una edad sociológica y tradicionalmente considerada como de madurez fisiológica para el objetivo: los dos años y medio. Por ello, no se considera como encopresis la falta de control del esfínter anterior a esa edad.
Suele ir acompañada de enuresis, aunque, en la mayoría de los casos, sus apariciones y desarrollos son independientes y diferentes.
En todo momento mostraremos una actitud tranquilizadora, e intentaremos transmitir sentimientos de confianza tanto a los padres como al niño. Nunca culpabilizaremos al niño.
Como en el caso de la enuresis, estaremos dispuestos a colaborar con el psicólogo si nos lo pide apoyaremos como terapeutas su tratamiento.