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lunes, 17 de noviembre de 2014

FACTORES QUE INTERVIENEN EN EL CONTROL DE ESFÍNTERES


El control de esfínteres hay que enmarcarlo en el proceso de maduración global de cada niño y niña, y por tanto son de diversa índole los factores que intervienen en él. No se trata solo del control de la vejiga y de la maduración de los músculos esfinterianos, hay otros indicadores que también deben de ponerse de manifiesto para poder iniciar este proceso:

  • Maduración fisiológica y motriz. Para empezar a proponer el uso del orinal es necesario haber observado durante un tiempo prolongado una determinada capacidad para retener la orina y que los pañales permanezcan secos entre dos y tres horas por lo menos. El niño o niña tiene que ser capaz de distinguir si está mojado o seco o si está sucio o limpio. Y además disponer de alguna forma de comunicarlo, señalando, con una palabra familiar. A nivel motor necesita disponer de un grado de desarrollo que le permita utilizar el orinal: sentarse y levantarse solo, ponerse de pie y caminar. Salvo en los casos en que existan alteraciones en el desarrollo motor y aún asi el nivel de maduración general aconseje iniciar el uso del orinal.

  • Maduración cognitiva: Así como en el caso de los hábitos de mesa, puede conseguirse una adecuada utilización de los utensilios y llegar a adquirir unas formas de comer socialmente establecidas en niños y personas con déficit intelectual importante, en el control de esfínteres el desarrollo cognitivo juega un papel decisivo. Es posible enseñar a controlar con procedimientos de entrenamiento, pero en situaciones normales se trata de plantearlo como un proceso activo, voluntario, agradable y progresivo. Para esto se requiere un grado de desarrollo del pensamiento simbólico. Cada niño y niña tienen que ser capaces de representar mentalmente lo que supone hacer pos y caca asó como lo que conlleva el controlarlo. Esta función simbólica que le permite formar símbolos mentalmente para representar objetos y situaciones y que pone de manifiesto en su capacidad para imitar, en el juego y en el lenguaje, tiene que concretarse en saber representar mentalmente lo que le pasa cuando tiene necesidad de hacer pis o caca, utilizando alguna palabra para expresarlo y anticipando lo que hay que hacer a continuación.

  • Maduración afectiva y emocional: Es difícil saber cuando es el momento propicio para plantear el control de esfínteres desde el punto de vista afectivo. Cada niño tiene un mejor momento y en cualquier caso si hay momentos en los que o es aconsejable hacerlo: la adaptación a la escuela, el nacimiento de un hermano, un proceso regresivo en otros aspectos de la vida del niño, una situación de de crisis evolutiva muy marcada, después de una enfermedad reciente, un cambio de domicilio, una modiciación importante de la composición y estructura familiar, un cambio de educador... En general no parece adecuado proponer un proceso de crecimiento y de pérdida a la vez coincidiendo con otros momentos de cambio, pérdida y alteraciones importantes en su vida. Es muy importante que el niño tenga una buena relación afectiva con la persona que vaya a iniciar el control de esfínteres. Y asegurarse de que existe un deseo manifiesto de querer aprender a hacerlo. Si por diversas razones aún está muy apegado a sus pañales, aunque la relación afectiva con la madre o con el educador sea buena, parece más adecuado intentarlo un poco más tarde y estar atentos a sus indicaciones.

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