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lunes, 24 de noviembre de 2014

CÓMO PLANTEAR EL CONTROL DE ESFÍNTERES


Esta semana voy a explicar el último punto del control de esfínteres que considero importante en esta etapa.

Teniendo en cuenta y asegurándose de que se dan las condiciones necesarias descritas anteriormente los pasos a adoptar serían los siguientes (ajustándose al ritmo de cada niño):

  • Comunicar a la familia que se va a iniciar este aprendizaje. Si es posible iniciar cada uno de los pasos en casa y después en la escuela y en todo momento mantener una estrecha comunicación acerca de las respuestas del niño.
  • Introducir poco a poco el orinal. Primero como un objeto que puede explorarse y con el que jugar, si esa es la actitud del niño y sin forzar a sentarse. Dependiendo de la respuesta y la aceptación se le puede invitar a sentarse y empezar a comunicarle el uso adecuado del orinal. En ningún caso se trata de perseguir a los niños preguntándoles si quieren usar el orinal reiteradamente a lo largo del día. Depende del tiempo de retención de la orina o de si suele defecar a una hora aproximada y de la aceptación del orinal, se les pueda ofrecer hasta tres veces diarias y nunca prolongando el tiempo de permanencia sentados. No se puede pretender mantenerlos sentados hasta que hagan algo ni que empiecen a hacerlo en el orinal desde el primer momento.
No son beneficiosos ni garantizan mayor rapidez en el proceso las valoraciones exageradas de aprobación y alegría los premios cuando han hecho algo en el orinal, ni por lo contrario las regañinas o castigos cuando no lo hagan.

Cuando la mayoría de las veces utilice el orinal para depositar sus excrementos y además lo pida antes, puede empezarse a retirar los pañales. Si se encuentra cómodo y orgulloso podemos quitárselos por el día, pero no durante la siesta ni durante la noche. El control durante el sueño se produce más tarde. En esta época será importante disponer de ropa de cambio abundante porque pueden presentarse accidentes a los que no habrá que darle importancia.

Si los pañales permanecen secos la mayoría de las ocasiones durante la siesta, podremos empezar a quitárselos también en ese momento. El control nocturno se prolongará más. Habitualmente no hay por que considerar que exista ningún retraso en la adquisición del control total hasta después de los tres años.

En la escuela también hay que plantear el aprendizaje de estar limpio y seco, y la utilización del orinal como un proceso personal, intimo y necesariamente individual. Poder disponer de un orinal propio, identificable con alguna pegatina o dibujo puede ayudar a transmitirle a cada niño que lo entendemos así.

Al tirar sus productos al retrete puede ser tranquilizador hacer algún pequeño comentario de por que lo hacemos, con naturalidad y sin grandes explicaciones, para que vean que nos interesamos pero que no se pueden quedar en el orinal todo el tiempo. Podemos pedirle su ayuda para vaciarlo y después tirar de la cisterna, con conceder papales animados al pis y a la caca diciéndoles adiós o haciendo otros comentarios similares.

El paso al retrete, aún tratándose de inodoros adaptados al tamaño de los más pequeños, conviene plantearlo cuando ya esté finalizado el control del pis y de la caca. Aunque aquí también las variaciones individuales nos lo irán marcando. Si los retretes están a su alcance y otros niños ya los utilizan, de forma espontánea en muchos casos ellos mismos deciden realizar el cambio, pero para eso tienen que sentirse seguros en el nuevo medio.

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